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Sofomes en el Buró de Entidades Financieras

Cumplir para liderar

 

Liderar no es fácil, implica tener una meta y seguir las reglas (impuestas y autoimpuestas), para tener control de lo que se ha hecho y, sobre todo, visión de lo que se pretende alcanzar. Las Sofomes han hecho la tarea y, como en cualquier evaluación académica que tiene como finalidad avanzar respecto de algún punto, van en el camino por una mejor calificación que les de un mayor posicionamiento entre los usuarios de los servicios financieros.

 

En 2017 la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) detectó cinco casos de empresas que suplantaban la identidad de una Sofom para cometer fraudes a la gente que se acercaba a solicitar un préstamo; y para febrero del año siguiente había identificado cinco casos más. Este trabajo fue posible por el mandato que tiene la Condusef de defender y proteger a los usuarios de los servicios y ejercicios derivados que prestan las Sofomes tanto Reguladas como No Reguladas.

 

Este mandato le ha valido a la Comisión el reconocimiento de los usuarios por saber que existe una entidad que vigila y supervisa el buen funcionamiento de estas Instituciones Financieras No Bancarias, y a las Sofomes la tranquilidad de saber que se realiza un trabajo que incide en su reputación en beneficio de su participación en el sistema financiero del país, así como la posibilidad de contar con información que les permita mejorar en la calidad de sus servicios.

 

Pero en esta labor de supervisión y vigilancia la Condusef no está sola, se cuenta con el Buró de Entidades Financieras (BEF), una herramienta de consulta y difusión creada en 2014 a través de la cual se pueden conocer los productos que ofrecen las entidades financieras, sus comisiones y tasas, las reclamaciones de los usuarios, las prácticas no sanas en que incurren, las sanciones administrativas que les han impuesto, las cláusulas abusivas de sus contratos y otra información que resulte relevante para informar sobre su desempeño.

 

Con el BEF, los usuarios pueden saber quién es quién en bancos, seguros, Sofomes, cajas de ahorro y Afores, entre otras entidades. Con el BEF se puede comparar y evaluar a las entidades financieras, sus productos y servicios y, así tener mayores elementos para elegir lo que más convenga.

 

Además, con el BEF se promueve la competencia entre las instituciones financieras, impulsando la transparencia al revelar información a los usuarios sobre el desempeño de éstas y los productos que ofrecen, lo que facilita el manejo responsable de los productos y servicios financieros al conocer a detalle sus características.

 

La información que se puede cotejar es la correspondiente a las comisiones y tasas que manejan, las opiniones de usuarios sobre ellas, las cláusulas en sus contratos y las sanciones administrativas que han recibido. Considerando estos tópicos, las Sofomes tienen en el Buró un vehículo que da confianza a los usuarios.

 

El BEF ha recibido más de un millón de quejas por parte de usuarios contra bancos, aseguradoras, despachos de cobranza, Afores y Sofomes. Para el segundo semestre de 2019, la Condusef había actualizado y mejorado la información del Buró, que a partir de julio del año pasado muestra el número de reclamaciones totales hechas por los usuarios. La Comisión toma como fuente de información para estos cambios los reportes trimestrales que deben rendir las Unidades Especializadas de las Instituciones Financieras. El BEF contiene información de 2 mil 998 instituciones de 25 sectores financieros.

 

Si bien los registros del BEF indican el total de reclamaciones, el índice de reclamación por cada 10 mil contratos por trimestre, el índice de desempeño de atención a usuarios (IDATU Trimestral) con una calificación de 0 – 10, así como las sanciones, el monto por sanción, las cláusulas abusivas particulares (es decir, las cláusulas que pudieran afectar al usuario en su patrimonio), también presenta el cumplimiento a los registros de Condusef (estatus de la operación de la institución respecto de sus obligaciones que por ley tienen que cumplir ante la Comisión) que en una calificación de 0 a 10 las Sofomes registran 9.2.

 

En cuanto a evaluación por productos, las Sofomes No Reguladas, en su mayoría tienen una calificación entre 8 y 9.07 en crédito simple (Pymes); en factoraje financiero entre 8.43 y 9.8; y en crédito refaccionario entre 7.5 y 8.91 por solo mencionar algunos de los productos en el periodo enero-diciembre de 2019, versus otras entidades cuya calificación no supera el 7 en el primer producto (Sofipos), o el 6.1 en el tercero (Uniones de Crédito), por ejemplo.

 

En la Asofom sabemos que hay muchas áreas de mejora para seguir siendo el canal preferencial de las Pymes y de las personas físicas para obtener un financiamiento; la posición en cuanto a la participación en el total de activos en el sistema financiero y el papel respecto a la inclusión financiera obliga a las Sofomes a tener mejores resultados en el BEF y cumplir con las disposiciones de la Condusef para dar calidad y seguridad, así como avanzar en el camino del liderazgo.

 

También obliga a vigilar el comportamiento y la reputación, porque lo que hemos construido en más de una década no puede echarse para atrás, ni por cinco ni por 10 empresas que quieran aprovecharse de nuestra credibilidad y participación en el sistema financiero del país.

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