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DESDE LA DIRECCIÓN

2020, año del revés entre retos y oportunidades

 

2020 se puede etiquetar como el año de la emergencia sanitaria y la crisis económica que tuvo su punto de inflexión con las medidas de confinamiento por la pandemia. También como el año en el que la necesidad hizo a algunas empresas adelantar los planes (por ejemplo, los relacionados con la tecnología) y a otras cerrar o tener problemas de liquidez. Fue un año de retos.

 

En 2019 el PIB de México cayó 0.1%, algo que no había ocurrido desde 2009 cuando el país se recuperaba de la crisis económica global. Esta realidad era la antesala de los meses que seguirían y afectarían el proceso del crédito: solicitud, otorgamiento y pago.

 

Los datos del Inegi mostraban que en el cuarto trimestre de 2019 la economía se contrajo 0.3%, respecto al mismo periodo de 2018. La mayor caída fue en las actividades secundarias, industria de manufactura, minería y construcción que descendieron 1.5%; mientras que las actividades primarias, agricultura y ganadería, crecieron 1.9%; y las terciarias, servicios, avanzaron 0.1%. Con el cierre de 2019, las cifras mostraban que en los últimos meses la economía se estancó tras entrar en recesión en los primeros seis meses del año y con el inicio se vaticinaba que la caída sería pronunciada.

 

En el sector financiero se preveía que la implementación del Cobro Digital (CoDi), la apertura de cuentas bancarias para jóvenes y otros cambios financieros y tecnológicos puestos en marcha de manera conjunta por el gobierno federal y las instituciones financieras, como la banca abierta y el onboarding digital, permitirían un mayor crecimiento tanto en penetración como inclusión financiera. Sin embargo, el cierre de un gran número de entidades productivas proyectaba que ese objetivo no se cumpliría tal como estaba planeado.

 

La crisis sanitaria había metido un revés a la economía que se sumaba a la fallida meta de extender el financiamiento al sector privado, previsto en 40% del PIB para 2019, lo que hubiera significado mayores posibilidades de consumo e inversión en la economía, con el consecuente impacto en el crecimiento.

 

No preocuparse, sí ocuparse

 

En el contexto apremiante del inicio del 2020, las SOFOMES observaban pero, sobre todo, planeaban y ejecutaban estrategias para seguir otorgando crédito y sumarse a los acuerdos de diferimiento de pagos de la banca comercial en favor de empresas y personas. La visión de la ASOFOM fue (y es) sumar, partiendo de la premisa de que el financiamiento es un factor clave para el sector productivo, especialmente en periodos de crisis donde la restricción financiera dificulta más el crédito para las pequeñas y medianas empresas.

 

Con eso en mente, en marzo de 2020, la ASOFOM anunciaba que el sector SOFOM preparaba un plan de contingencia, con el objetivo de enfrentar menores niveles de pago y dar respuesta a las necesidades de créditos. Para el financiamiento a las entidades productivas contaba con 20 mil millones de pesos para incentivar el crédito, debido a que los planes de negocio permitían mantener una cartera sana y dar liquidez a los empresarios.

 

Las SOFOMES de ASOFOM no se conformaron con mirar hacia fuera y atender las necesidades financieras; también miraron hacia adentro para ser más eficientes en sus operaciones y poder ofrecer servicios de calidad, además de asegurar a sus fondeadores el buen manejo de los recursos con programas, objetivos y números claros.

 

Las SOFOMES ya habían pasado por una crisis anterior, la de 2008-2009, que frenó su acceso a los mercados, por lo que tuvieron que navegar a contracorriente hasta que su situación comenzó a estabilizarse a finales de 2011, para luego pasar por una recomposición con la reforma financiera de 2014, por lo tanto; conocían las vicisitudes de una crisis económica, de ahí su empatía con el sector productivo del país.

 

Puente idóneo

 

En la actual coyuntura se ha podido demostrar que las SOFOMES son una alternativa de fondeo pero, sobre todo, de solidaridad con las Pymes. Al representar casi el 50% de las entidades (reguladas y no reguladas) que participan en intermediación crediticia distinta a la banca, según el Reporte de Estabilidad Financiera al primer semestre de 2019 del Banco de México, la ASOFOM está en permanente búsqueda para ser el puente idóneo para obtener resultados positivos para las SOFOMES y los clientes de estas. De acuerdo con datos del Buró de Crédito (BC), los socios de la ASOFOM (10.7% de total de SOFOMES) representan el 43% del total de la cartera de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple y 9.2% de la cartera de contratos activos del BC.

 

Los números serán distintos cuando se contabilice el trabajo de este año, pero en la ASOFOM estamos seguros de que nuestro interés por redoblar los esfuerzos habrá contribuido a que las empresas tuvieran liquidez en 2020, el año del revés entre retos y oportunidades.

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