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Desde la Presidencia

¿Cómo vamos? ¿Qué sigue?

Realidad y expectativas de los IFNB

 

En el transcurso de los últimos años, los diferentes indicadores señalaban el avance que han tenido los Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB) en el país. En este año los reportes del sistema financiero en general al segundo y tercer trimestre mostraban los efectos del confinamiento ocasionado por la pandemia; sin embargo, el comportamiento de los IFNB planteaba un escenario diferenciado.

 

Como pudimos conocer por HR Ratings, como resultado de su análisis a los IFNB que abarcó desde 2016 hasta el segundo trimestre 2020, la cartera del sector presentó un crecimiento de 68.4% versus un 30% de crecimiento del sector bancario; y la cartera total (vigente más vencida) de nuestro sector se mantiene rondando el 3%, pero si se agrega a todos los IFNB estaría alrededor del 8 ó 9%, lo que demuestra que existe una capacidad de crecimiento del sector.

 

El análisis indicó que la cartera de descuento vía nómina ha tenido un fuerte crecimiento atribuible a la mejora en la operación del producto y al apetito del mercado por el financiamiento del esquema, mientras que las carteras de microcrédito, Pymes y agropecuario, han tenido disminuciones en el periodo estudiado que registra una concentración de los principales intermediarios al tener el 31.2% de la cartera, lo cual, dadas las circunstancias actuales pudiera aumentar.

 

Sin embargo, el panorama se ve con posibilidades para el sector, no obstante, que tres factores pudieran tener variaciones: la cantidad de la cartera (vista desde el índice de morosidad); la tasa activa que se mantiene como la principal fuente generadora de ingresos, diferenciada de acuerdo con el perfil de riesgo de cada industria; y el margen financiero neto ajustado (que se podría ver afectado por la morosidad y las tasas).

 

Pese a esa advertencia el análisis indica que los intermediarios somos más eficientes y hemos encontrado las economías de escala en términos de los distintos sectores y esto es porque los indicadores se mantienen en buenos niveles por lo que se ha hecho en cuanto a eficiencia e inversión, además de que el sector mantiene una adecuada solvencia (que brinda una gran fortaleza viendo hacia el futuro) y los intermediarios calificados registran un buen desempeño.

 

Pero no hay que echar las campanas al vuelo, porque el impacto por la pandemia se continuará observando en 2021 y hasta que no se pueda hablar de normalización en términos de las operaciones, debemos ser cautos y seguir al pendiente de los cambios en todos sentidos.

 

De los tecnológicos, por ejemplo, para reaccionar ante ellos y tomar las ventajas que ofrecen, las entidades que consideren a la tecnología en sus operaciones estarán mucho mejor posicionados hacia el futuro, lo que contribuirá a seguir manteniendo la capacidad de fondeo con instituciones comerciales y de desarrollo, así como tener la posibilidad de colocación de cartera y de aumentos en términos de operaciones.

 

Nuestro reto es mantener al sector sano, solvente, bien capitalizado y calificado para que no solo mantengamos nuestra participación en el sistema financiero, sino que la aumentemos tomando en cuenta las necesidades de financiamiento convirtiéndolas en oportunidades. 

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