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Retos y oportunidades para los IFNB; las posibilidades van más allá de México*

En los tiempos complejos y rápidamente cambiantes que se están presentando como resultado de la situación sanitaria que generó una crisis económica, los Intermediarios Financieros No Bancarios (IFNB) tienen delante retos y oportunidades que varían dependiendo del país, las condiciones económicas previas, la inclusión financiera y la evolución de las entidades, condicionadas o determinadas por los factores anteriores.

 

Tomando en cuenta lo anterior, ¿qué posibilidades tiene México en la región? Las presiones que ya se registraban por años de bajo crecimiento, temas fiscales adversos y en algunos países como en Chile, por inestabilidad social, propició que en términos de calificaciones varias naciones tuvieran una perspectiva negativa o una baja en los últimos tres años contando 2020, lo que ha generado tensiones relevantes que se manifiestan en un aumento de los riesgos de los países y de sus mercados, elementos exógenos que están presionando a las IFNB que, aunque en tamaño todavía no se comparan con los sistemas financieros tradicionales, en la región juegan un rol muy importante en el otorgamiento de crédito a los segmentos que no son atendidos por la banca.

 

 

Realidad

 

Su foco ha generado que las IFNB hayan registrado un boom de crecimiento; por ejemplo, en Brasil el entorno de tasas de interés bajas ha creado oportunidades para que algunas IFNB expandan o diversifiquen sus fuentes de financiamiento y a pesar de las limitaciones regulatorias, un número creciente de IFNB ha estado accediendo a los mercados de capital. En Chile, se ha registrado un lento crecimiento que se prevé aliviará la presión en los niveles de endeudamiento que presentan las IFNB.

 

El caso de México destaca porque es el país donde hay el mayor número de IFNB, la mayor cantidad de entidades accediendo a mercados locales y en algunos casos también a mercados globales, lo cual ha abierto la brecha a otras IFNB en el apetito de los inversionistas globales.

 

 

Riesgos

 

Sin embargo, en el entorno actual, tanto para México como para otros países de la región, hay riesgos que se han acentuado durante la crisis y tienen que ver con el entorno operativo que está impactando en el desempeño de las entidades; el perfil de la compañía, por ejemplo, en los modelos de negocio concentrados (mono producto) que están teniendo menos posibilidad de diversificar los impactos de la crisis versus los que son un poco más variados por producto y región; así como la calidad de los activos que va a impactar directamente en la rentabilidad y en los niveles de apalancamiento.

 

Es importante tener en cuenta estos riesgos porque después de esta crisis se vislumbran oportunidades para las IFNB, las cuales tienen que ver con la baja inclusión financiera en muchos países de la región (en México está en el nivel del 37% y la meta de esta administración es llegar a 50%) ante una banca que va a tener cautela en el otorgamiento de crédito.

 

 

Posibilidades

 

También porque el panorama avizora fusiones y adquisiciones —acciones típicas posteriores a una crisis— que son muy relevantes en la región y que ya estamos empezando a ver en la compra de carteras y acuerdos de carteras, por ejemplo, en México entre Crédito Real y Famsa, así como la compra de la cartera de Finsol por parte de Te Creemos Holding que demuestran el interés por los modelos de negocio probados.

 

En este contexto, el reto principal es y seguirá siendo el fondeo y la confianza de los inversionistas, porque ante una economía que se va a empezar a reactivar y la necesidad de crédito habrá muchas oportunidades de negocio.

 

Cabe destacar que las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) comprenden el 99.5% de las empresas, el 60% de la población empleada y aproximadamente el 25% del PIB en América Latina y el Caribe y que, pesar de su importancia social y económica, han tenido grandes dificultades para acceder al crédito, incluso antes de la pandemia de Covid-19. De acuerdo con la encuesta MIPYME Finance Gap (CFI, 2019), la brecha financiera para las mipyme de América Latina es 5.2 veces la oferta actual.

 

 

Perspectiva

 

Tomando en cuenta los riesgos y las posibilidades de negocio ante un aumento de la participación de las IFNB por las razones expuestas, la confianza es fundamental en el sentido de la transparencia de la información que se comparte con los fondeadores quienes están ejerciendo algunas presiones para acceder a mercados nacionales e internacionales.

 

Por lo tanto, hay que seguir construyendo la transparencia, los gobiernos corporativos y la capacidad de adaptación de los modelos a la nueva realidad, así como establecer planes de continuidad para mantener y asegurar la sustentabilidad de los negocios porque fortalecerán la confianza de los inversionistas y la capacidad o el apetito por fondeo que tendrán para el sector.

 

*Basado en la ponencia “Panorama de financieras no bancarias en Latinoamérica:
riesgos y oportunidades ante la crisis” en la Semana Digital Asofom.
Verónica Chau, Directora Senior Instituciones Financieras Fitch Ratings.
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