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Sofomes, Fintechs y bancos: colaboración con perspectivas promisorias

A mediados de 2019 en la presentación del estudio “Termómetro Fintech: los retos de la regulación” Carlos Marmolejo, Director Ejecutivo de Innovación Santander México, dijo que los acelerados avances tecnológicos y el nuevo marco regulatorio Fintech en México nos han permitido crear un nuevo ecosistema donde la industria financiera puede potenciar el valor de los servicios tradicionales en alianza con las nuevas empresas financieras tecnológicas.

 

Y así es, la tecnología ha hecho mancuerna, y cada vez más estrecha, con el sistema financiero bancario y no bancario, y está dando forma a una nueva estructura en la que aprovechar las mejores prácticas se ha convertido en una tarea para contribuir a la inclusión financiera con productos y servicios de gran valor y a bajo costo.

 

Se han presentado diferentes condiciones y circunstancias: el crecimiento de las Fintech en sus diferentes segmentos, así como el volumen anual de operación y su contribución en empleos al sector, pero, sobre todo, los requisitos y condicionantes de la Ley Fintech para operar como Instituciones de Tecnología Financiera (ITF) con autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

 

A septiembre de 2019 la CNBV recibió 96 solicitudes de autorización de empresas que buscaban operar bajo la Ley Fintech, las cuales se redujeron a 80 y hasta el momento solo una plataforma ha recibido el aval de la autoridad para operar bajo la ley. La situación de retraso se debe a la suspensión de algunos plazos por parte de la CNBV por la pandemia del Covid-19 que puso en pausa el proceso de autorización de las ITF.

 

Sin embargo, un factor por el que de las más de 500 Fintech documentadas en el país solo menos de dos quintas partes buscara la autorización de la CNBV es el costo regulatorio, que de acuerdo con el “Termómetro Fintech: los retos de la regulación”, en respuesta a la opinión de los emprendedores, podría ser de entre 35 mil y 100 mil dólares.

 

En ese estudio sobre la Ley Fintech los emprendedores manifestaron, principalmente, que habría fuertes barreras de entrada para las startups o nuevos jugadores (28%); las ineficiencias asociadas a los altos costos del cumplimiento de la Ley (22%); el cumplimiento de un marco regulatorio riguroso (21%); y, estar cien por ciento conforme la ley, sus reglamentos y estar listo para cumplir las disposiciones en septiembre (13%).

 

En varios medios lo anterior tuvo dos lecturas, la positiva y la negativa. En la Asofom nos quedamos con dos lecturas también, pero diferentes a las anteriores ya que la nuestra es positiva y positiva porque vemos, de acuerdo con nuestra experiencia aglutinadora de Sofomes —una figura financiera prácticamente recién creada (2006) pero con mucha experiencia por la aportación en la coyuntura en la que surgió— una oportunidad para atender con ideas innovadoras los retos y oportunidades en el nuevo entorno financiero en México, pero no solo tomando, sino dando y tomando lo mejor de dos modelos que tienen como objetivo la inclusión financiera de la población.

 

El estudio referido incluyó un análisis de las posibles alternativas que tienen los emprendedores del sector y las actividades que podrían contemplar: desde ser una Sofom, Sofipo e, incluso, un banco vs. ser una ITF de financiamiento colectivo y de fondos de pago electrónico, algo muy interesante si se comparaban los requisitos vs. actividades permitidas (con costos regulatorios similares).

 

Actualmente con nuestra visión de no solo tomar, sino de dar y tomar lo mejor de dos modelos que tienen como meta la inclusión financiera de la población, podemos decir que el principal objetivo de la Asofom es lograr que todos sus socios hagan uso de la tecnología, es decir convertirse en Sofomes Fintech parcial o totalmente y ofrecer servicios digitales, para ello existe el compromiso de robustecer los procedimientos para que vayan acorde con los cambios tecnológicos.

 

Actualmente la Asofom cuenta con 192 Sofomes afiliadas que buscan convertirse en Sofomes Fintech y para ello deben cumplir con ciertas regulaciones. Hoy cerca de un 30% ha ido incorporando tecnología y ciberseguridad en sus procesos, pero se pretende que el 100% logre este objetivo y que a finales de este año 40% de las Sofomes tengan servicios financieros digitales, ya sea para otorgar créditos, realizar pagos o brindar servicios, esto a fin de acompañar la evolución tecnológica en el sistema.

 

Viéndolo a la inversa cualquier persona o empresa que se dedique al financiamiento colectivo (Crowdfunding) y, no sea autorizada por la CNBV tiene la opción de migrar a Sofom aprovechando su experiencia para reunir capital a través de poner en contacto a personas del público en general, con el fin de que entre ellas se otorguen financiamientos.

 

Hay mucho por andar y muchos retos que superar en un camino compartido en el que bancos, Sofomes y Fintechs pueden aprovechar lo mejor de cada uno. La colaboración ya se ha visto y las perspectivas son promisorias para el sector financiero y  la población.

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