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Sofomes: con esquemas relacionales son líderes en el otorgamiento de crédito

La falta de financiamiento ha sido señalada como uno de los principales obstáculos para el crecimiento y consolidación de las Pymes; y aunque en México en la última década se han implementado apoyos dirigidos a este segmento, aún no se ha logrado reducir el número de empresas que tienen que cerrar. Un dato recurrente es el porcentaje de las entidades que en México que han recibido financiamiento en relación con otros países con los que la diferencia es de dos dígitos.

 

Un estudio del Centro Espinosa Yglesias (El sistema financiero mexicano. Diagnóstico y recomendaciones. 2017) refiere que la percepción que se tiene en cuanto al acceso y uso del financiamiento que proviene de intermediarios es que es deficiente para las Pymes mexicanas. Algunos de los datos con los que se sustenta esta aseveración son que al cierre de 2014 el sector bancario otorgó al menos un crédito a 303,847 Pymes, lo cual corresponde al 6.5% de la cartera total de la banca.

 

Sin embargo, el Centro indica que, aunque diversas fuentes muestren que los bancos comerciales tienen la mayor participación en el crédito a Pymes, si se les compara con otros intermediarios financieros, la medida varía con base en el tipo de crédito. De acuerdo con el Banco de México, en el periodo 2009-2014, el crédito bancario dirigido a este sector ganó importancia dentro del crédito bancario total: pasó del 15.8 al 22% del crédito a empresas; en ese lapso el número de productos para Pymes ha ido en aumento.

 

Pero más allá de la participación del sector bancario en el otorgamiento de crédito a Pymes, el banco central destaca el papel de los intermediarios no bancarios que a partir de 2007 tienen un rol importante ya que 40% de las Pymes que recibieron su primer crédito a partir de esa fecha lo obtuvieron con un intermediario de este tipo cuy opción más frecuente ha sido una Sofom, según la Encuesta Nacional de Competitividad, Fuentes de Financiamiento y Uso de Servicios Financieros de las Empresas de 2010 de la CNBV.

 

En esta evolución, ¿cuál ha sido el factor clave? En el diagnóstico del Centro Espinosa Yglesias se destaca uno: la tecnología en dos modalidades, la que tiene como base instrumentos paramétricos y la que usa esquemas relacionales que implican información. La primera, considerada dura, proporciona una respuesta inmediata a partir de bases de datos para realizar el análisis de crédito con fundamento en modelos estadísticos, y sin necesidad de conocer individualmente a la empresa. Mientras que la segunda, llamada suave, es la que se toma en cuenta cuando los sujetos de crédito no cuentan con información suficiente para tener un expediente de crédito que permita asignar parámetros.

 

Los bancos grandes suelen otorgar créditos con tecnologías paramétricas para lo que requieren información cuantitativa dura mientras que los intermediarios financieros pequeños producen información suave a través del contacto directo con la empresa, por lo que están mejor posicionados para dar crédito a las Pymes.

 

En ese sentido, el financiamiento por parte de intermediarios no bancarios, principalmente las Sofomes, se sustenta en la cercanía con el cliente y relaciones repetidas, lo que facilita el conocimiento de sus necesidades, lo que ayuda a la creación de productos y servicios en un  proceso de confianza a partir del comportamiento crediticio y permite generar un historial para el cliente y a la institución seguir otras buenas prácticas que incluyen técnicas de análisis de crédito y administración de riesgo, enfocadas en el flujo de efectivo para determinar la capacidad de pago y un profundo conocimiento del cliente.

 

Lo anterior ha permitido contar con una oferta amplia de intermediarios especializados, con las Sofomes en un lugar preponderante, que han incrementado la competencia en el sector financiero al generar  innovación para contar con productos más atractivos para las Pymes, así como servicios a la medida.

 

Como se ha documentado, las Sofomes han estado al pendiente de las Pymes en una relación en la que un ganador indiscutible es el sector productivo visto como un círculo virtuoso en el que los mismos intermediarios financieros no bancarios son empresas en la categoría e Pymes acompañando a las Pymes de otras industrias.

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