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Intermediarios Financieros No Bancarios, Banca Paralela, Banca en la Sombra

Muchos nombres, un objetivo: Diversificación y competencia

 

Intermediarios Financieros No Bancarios, Banca Paralela, Banca en la Sombra (Shadow Banking). El nombre cambia pero todos conducen a las entidades y actividades que realizan, intermediación crediticia (total o parcialmente) fuera del sistema bancario regular o a la intermediación de crédito no bancario, cuya importancia y participación en el sistema financiero va en aumento debido a su aporte al sector real de la economía, así como a la transformación digital de los servicios financieros.

 

El Financial Stability Board (FSB) define a la banca en la sombra como “la intermediación crediticia que incluye entidades y actividades (total o parcialmente) fuera del sistema bancario regular, o la intermediación de crédito no bancario”. Actualmente, actividades como el crowdfunding o los préstamos entre particulares a través de internet se pueden incluir en el sector del cual la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB por sus siglas en inglés) estimó que representaba, al cierre de 2016, el 38% de los activos totales del sector financiero de la Unión Europea (UE) o el 272% del PIB de la UE.

 

Esto se debe a que la banca en la sombra se ha convertido en una infraestructura que forma parte integral del sistema financiero moderno cuyo papel consiste en soportar al sector real de la economía y está fuera del sistema bancario tradicional, por lo que las entidades que la forman pueden tener poca o ninguna regulación por parte de los organismos internacionales o nacionales.

 

Auge y alcance

 

Fue en 2007 cuando las actividades de este segmento de Intermediarios Financieros No Bancarios comenzaron a crecer de forma considerable debido, principalmente, a la dificultad que Pymes y emprendedores, entre otros, tenían para obtener financiamiento bancario. (En México, en 2006, se habían creado la Sociedades Financieras de Objeto Múltiple, que son reconocidas como la figura representante de este grupo de entidades que incluye, dependiendo del país, cooperativas de crédito y ahorro, instituciones microfinancieras, uniones de crédito, compañías financieras, y Organizaciones No Gubernamentales).

 

De acuerdo con el FSB, en 2017 la Shadow bankimg mundial acumulaba 51.57 billones de dólares, 57.3% más que 10 años atrás. Este crecimiento se debió a que:

 

  • Genera fuentes adicionales de financiamiento.
  • Ofrece a los inversionistas alternativas a los depósitos bancarios.
  • Canaliza recursos hacia necesidades específicas de manera más eficiente, gracias a una mayor especialización.
  • Significa financiamiento alternativo para la economía real cuando los canales tradicionales de la banca o del mercado enfrentan dificultades coyunturales.
  • Representa una posible fuente de diversificación de riesgos al margen del sistema bancario.

 

El FSB, integrado por ministros de finanzas y presidentes de bancos centrales del mundo, afirma que, a nivel global, el 80% de la banca en la sombra opera en el mundo desarrollado, mientras que apenas un 8% lo hace en las economías emergentes. Según el “Informe global sobre la banca en la sombra 2015” (Global report on Shadow Banking 2015) del FSB, 40% del sector tiene operaciones en Estados Unidos; 21% en Francia, Alemania e Irlanda; 11% en Reino Unido; 7% en Japón; y 4% en China. En Estados Unidos la banca en la sombra equivale a un 82% del Producto Interno Bruto (PIB).

 

Los grandes bancos comerciales, que pertenecen al sector regulado, suelen tener ramas que forman parte de la banca en la sombra con un marco regulatorio más laxo que las instituciones bancarias. (En México algunas de las Sofomes Entidades Reguladas mantienen relaciones patrimoniales con otras instituciones de crédito como los bancos, sociedades financieras de diferente tipo, cooperativas de ahorro y préstamo u otras como las que para fondear sus operaciones emiten valores de deuda inscritos en el Registro Nacional de Valores conforme a la Ley del Mercado de Valores. Según datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores hay 42 Sofomes reguladas operando en el país).

 

Pro y ¿contra?

 

Es un hecho que la banca en la sombra o Intermediarios Financieros No bancarios es una herramienta útil que ayuda al sector bancario a conceder créditos, por lo tanto, contribuye a aportar liquidez y diversificar el riesgo de mercado, al tiempo que promueve la competencia e innovación con sus nuevas ideas y proyectos. Sin embargo, para algunos, al tener una regulación y supervisión laxa y no como la del sistema financiero tradicional puede elevar el riesgo sistémico por sus interconexiones con los distintos agentes del sistema financiero, en especial dentro del sector bancario.

 

El FSB señala que las actividades de intermediación crediticia realizadas de forma apropiada son una alternativa valiosa a las actividades de los bancos. Por ejemplo, proveen a los participantes del mercado con fuentes alternativas de financiamiento y liquidez. Pueden además proporcionar crédito de forma menos costosa a la economía, al tener algunas de estas entidades cierta experiencia especializada en algunas funciones de intermediación del crédito.

 

México, en el camino

 

En las economías emergentes la banca paralela es distinta a la de las economías desarrolladas porque el sistema financiero de estos países está dominado en mayor o menor medida por el sector bancario, y los Intermediarios Financieros No Bancarios representan una proporción muy pequeña del total de activos del sistema financiero. No obstante, sobresale el caso de México donde los IFNB han mostrado una tendencia dinámica, si consideramos el valor del volumen de crédito otorgado y el establecimiento de nuevas instituciones de este tipo.

 

Como ya se mencionó, en julio de 2006 se aprobó la reforma para los intermediarios no bancarios, cuyo fin fue promover la actividad crediticia, fomentar la competencia, reducir los costos de transacción y las tasas de interés, así como eliminar la supervisión de las autoridades financieras de las operaciones de estos intermediarios, ya que se argumentaba que en este caso no había intereses públicos que tutelar. Con esta reforma las operaciones de crédito y arrendamiento y factoraje financiero quedaban aglutinadas en una nueva figura, las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes), a las que se facultó para otorgar crédito y realizar funciones de factoraje y arrendamiento financiero sin autorización necesaria ni regulación especial; quedando sujetas sólo a la regulación que al respecto establezca la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

 

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