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LA IMPLEMENTACIÓN DEL COMPLIANCE: MÁS QUE UNA OPCIÓN, UNA NECESIDAD

Las empresas se exponen a diversos riesgos desde el momento de su creación. Esta frase introductoria no resultaría extraña para quien esté familiarizado con el mundo de los negocios, ya que todo conlleva su propio riesgo. Sin embargo, ¿qué pasaría si pudiésemos ahorrarnos gran parte de esos riesgos que pueden atentar contra nuestra propia tranquilidad?

 

Derivado de esta pregunta, nació la figura del compliance, vocablo anglosajón que se traduce al español como “cumplimiento”, y que cada vez toma mayor fuerza e importancia en nuestro país. Proviene de Estados Unidos, particularmente con la promulgación de la Foreign Corrupt Practices Act de 1977. Para los estadounidenses, ya es una práctica cotidiana e, incluso, obligada. Sin embargo, no fue sino hasta el año 2013 cuando se adopta en México tras la entrada en vigor de la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita o, como es comúnmente conocida, “Ley Antilavado”.

 

Más allá de que, efectivamente, la prevén las Normas Oficiales Mexicanas, actualmente tiene mayor trascendencia con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), mismo que ha dispuesto en su articulado una mayor carga para las empresas en varios aspectos: laboral, ambiental y, por supuesto, legal.

 

Pero ¿qué es el compliance? Podemos definirlo de manera muy breve como la implementación de programas de prevención de riesgos. Se trata del establecimiento de políticas y procedimientos para garantizar que una empresa desarrolle sus actividades y negocios conforme a la normativa vigente, y a las políticas internas de la propia empresa, fomentando así el cumplimiento entre sus empleados, directivos y terceros vinculados.

 

Es, entonces, una figura que garantiza el cumplimiento legal correcto de las obligaciones empresariales, además del desarrollo ético óptimo para la empresa. Resulta importante y trascendente, ya que previene múltiples factores de riesgo para la empresa, incluidos los delitos en que se puede incurrir por diversas conductas. El compliance se desarrolla en cinco fases:

 

  1.  Identificación: De riesgos pasados, presentes y a futuro que puedan experimentar la empresa. Esto incluye también la identificación del daño que han causado, además de la identificación de probabilidad de que ocurran.
  2.  Prevención: Es necesaria una buena estrategia. Se trata de planes de emergencia que respondan ante las necesidades de la compañía.
  3.  Monitoreo y detección: La fase 2 debe ser puesta a prueba para detectar los aciertos y desaciertos en la implementación. Deben considerarse las actualizaciones pertinentes.
  4.  Resolución: Deben tomarse en cuenta posibles flujos de trabajo para buscar la solución de cualquier tipo de imprevisto.
  5.  Asesoría: Todo el equipo debe asesorarse para cumplir las normas de su competencia, realizar correctamente sus actividades y construir una cultura de buenas prácticas corporativas.

 

Es notorio que la implementación del compliance es un proceso que no exige muchos sacrificios para la propia empresa, pero conlleva una serie de beneficios muy significativos. En primer lugar, y como lo mencionábamos previamente, el compliance se está convirtiendo en una figura necesaria para la empresa, debido al número creciente de regulaciones legislativas que recaen sobre ella. Además, es altamente probable que, si se quisiera trabajar con una empresa transnacional, esta requiera que se esté llevando a cabo el compliance normativo para darle mayor seguridad.

 

Encima, es notorio que la presión de la sociedad en general obliga a las empresas a llevar protocolos impecables, altamente requeridos para considerar a una empresa como Socialmente Responsable y ética. Un fallo puede significar la pérdida de la reputación empresarial, además de la negativa a contratar por parte de otras empresas y, por supuesto, sanciones de carácter administrativo y hasta penal.

 

Luego entonces, podríamos resumir los beneficios del compliance de la siguiente manera:

 

  • Exime o atenúa la responsabilidad penal de las empresas;
  • Evita problemas legales;
  • Las empresas cuentan con una buena reputación;
  • Puede convertirse en una Empresa Socialmente Responsable;
  • Al buscar fusiones o colaboraciones con empresas extranjeras, la mayoría pide que se tenga un programa de cumplimiento.

 

Por último, es importante señalar que existen dos tipos de compliance: Penal y Fiscal. Estos son llevados a cabo por un Compliance Officer. Sin embargo, estas cuestiones serán abordadas en posteriores publicaciones.

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