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DESDE LA DIRECCIÓN

Los asociados de Asofom refrendan su compromiso de ser una alternativa real y confiable de financiamiento

 

Alguna vez se han preguntado por qué las Sofomes han logrado tener una participación de más del 11% en el total de activos del sistema financiero del país [1] y del 3.5% del PIB. Tal vez sí, probablemente no. Pero las razones son importantes para dimensionar la importancia de esta figura que hoy se presenta como una alternativa para obtener liquidez y continuar con las operaciones que el confinamiento detuvo.

 

En más de una década las Sofomes han demostrado ser una alternativa real y confiable de financiamiento por su reflexiblidad y tiempo de respuesta  hacia el usuario y cumplimiento en cuestión de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, aspectos que son supervisados por la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) y Comisión Nacional Bancaria y de Valores  (CNBV), respectivamente, lo que da certidumbre tanto a sus fondeadores como a los solicitantes de crédito.

 

Además, porque dada la importancia de los servicios financieros para el buen funcionamiento de la economía y las actividades productivas en el país, las Sofomes han tomado las medidas necesarias para su adecuada continuidad operativa (como la institucionalización) en las diferentes fases que han transitado desde su nacimiento en 2006, hasta ahora en este periodo de emergencia sanitaria.

 

También porque han mantenido una posición de capital y liquidez sólida para enfrentar entornos de debilidad económica y poder sostener el financiamiento a empresas y hogares. La solidez con la que cuentan en el sistema financiero es clave para afrontar estos momentos en los que hay 500 mil empresas formales en México en riesgo de desaparecer en los próximos seis meses debido a la crisis disparada por la pandemia de COVID-19, según la Comisión Económica para América Latina (Cepal). Las empresas se concentran en el comercio al mayoreo, al menudeo, el turismo, la manufactura, automotriz, autopartes, construcción, servicios e industrias culturales.

 

Cabe resaltar que durante abril y mayo cerraron 9 mil 984 empresas formales en México, de acuerdo con los datos reportados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); en promedio, 163 compañías desaparecieron al día por lo que las Sofomes refrendan su compromiso de otorgar créditos para la continuidad empresarial, considerando que lo más importante para un empresario es la velocidad y flexibilidad del producto, características que las Sofomes tienen y les da una ventaja sobre otras entidades financieras para resolver temas de corto plazo con productos como factoraje y líneas revolventes para sacar adelante problemas de liquidez,  o de situaciones a más largo plazo para inversión productiva.

 

Es por estos alcances, entre otros, que hoy las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple –que se han convertido en un vehículo bancarizador del país— se presentan como una alternativa para obtener liquidez y continuar con las operaciones que el confinamiento detuvo.

 

Actualmente, 55% de las entidades financieras del país son Sofomes, lo que significa que somos el principal jugador y las empresas pueden encontrar la mejor opción de financiamiento focalizada en su sector, industria y región.

 

[1] Según datos de Buro de Crédito y ASOFOM a enero del 2020
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