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Condiciones económicas: Antesala de un contagio financiero

Por: Dr. Jorge Enrique Velarde Chapa, Director de Programas Académicos de EGADE Business School

 

Antes de la pandemia ya existían en el entorno condiciones desfavorables en materia económica, particularmente por factores geopolíticos, de proteccionismo, de migración y de política interna, y aún con estas condiciones se vislumbraban crecimientos en la mayoría de los países desarrollados y en desarrollo.

 

Ahora estas condiciones conviven con los efectos de la incertidumbre pandémica, los cuales se han presentado en varias etapas con efectos económicos particulares, pero de alguna forma generalizándose y multiplicándose a nivel mundial.

 

La primera etapa fue regional y se observó cuando China y los países asiáticos registraron daños en la micro, pequeña y mediana empresa, resultando en complicaciones financieras y cierre de negocios. Sin embargo, estos daños fueron marginales y estuvieron focalizados en el funcionamiento de las cadenas productivas de algunos sectores a nivel mundial, afectando a los ingresos y patrones de consumo de las personas.

 

La segunda etapa fue mundial, cuando se extendió su impacto a Europa y América. Su efecto ha sido más dañino al generalizarse hacia la gran empresa y la operación de las cadenas productivas mundiales, encareciendo los insumos e incrementado los precios de los productos y afectando el poder adquisitivo y los niveles de ingreso de las personas, así como la liquidez y las condiciones financieras de las empresas. De hecho, ya se ha anunciado el cierre de cadenas comerciales importantes y el freno a grandes inversiones que son vitales para impulsar el crecimiento mundial.

 

Estas dos primeras etapas han deteriorado de forma importante la liquidez empresarial y personal, lo que nos sitúa en la antesala de la tercera etapa de los efectos de la pandemia: la falta de liquidez en la banca y el contagio financiero mundial. Los bancos centrales han jugado un papel importante en contener la llegada de esta tercera etapa, reduciendo la vulnerabilidad del sector financiero mediante la implementación de medidas emergentes en materia de inyección de liquidez adicional al sistema financiero y flexibilizando de forma más acelerada la política monetaria al reducir las tasas de interés a mínimos históricos.

 

Sin duda las condiciones económicas previas y posteriores a la pandemia ya definieron el camino del impacto económico. Sin embargo, la profundidad y duración de la recuperación siguen siendo una incógnita y dependerán en gran parte del contagio que se dé en el sector financiero mundial y las medidas aceleradas que implementen los bancos centrales para contener las afectaciones.

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