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El sistema financiero se está transformando

Todo está conectado; regulación en tiempos de la pandemia

 

Para José Antonio Queda Palacios, Vicepresidente de Políticas Regulatorias de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), a partir de cuatro elementos, cuya jerarquización depende del momento: tecnología, regulación, innovación y mercado (usuarios), el sistema financiero se está transformando no solo por fuera, también por dentro, lo que representa nuevas condiciones para participar en un sistema que no deja de sorprendernos.

 

Para entender la transformación, Quesada Palacios considera necesario echar una mirada a las últimas décadas, revisando sus aciertos y desaciertos, “de los cuales no termina de sorprendernos que se desprendan intervenciones y el retiro de la licencia bancaria de algunos intermediarios, inclusive bancarios, que nos muestran que esta industria tiene que seguir perfeccionando sus esquemas de alertas tempranas, monitoreo y supervisión oportuna, para evitar llegar hasta el último paso”.

 

También, considera fundamental el marco regulatorio, ya que éste hace que todas las piezas engranen para cumplir con el objetivo de fomentar el desarrollo económico a partir de la inclusión financiera. Otro aspecto prioritario es el entendimiento de que los riesgos deben están presentes y aumentan en número y características, pero, sobre todo, “el entendimiento de que los riesgos deben gestionarse hábilmente, ya que son parte de la transformación y generan nuevas realidades que trascienden la acción de sumar los componentes que han marcado la ruta de la evolución de la arquitectura del sistema financiero”.

 

Coyuntura: disposiciones para la nueva realidad

 

Tomando en cuenta la actual coyuntura, determinada por las medidas tomadas a raíz de la pandemia, el Vicepresidente de Políticas Regulatorias de la CNBV enumera las regulaciones, catalogadas como facilidades administrativas para el buen funcionamiento del sistema financiero, que la Comisión emitió:

 

  • Criterios Contables Especiales.
  • Buffers de capital.
  • Recomendación para el no pago de dividendos.
  • Postergación de la entrada en vigor de regulaciones, como la implementación del estándar internacional IFRS9, la segunda disposición respecto a requerimientos de capital por riesgo operacional y el estándar relativo al requerimiento de Capacidad Total para la Absorción de Pérdidas.
  • Disposiciones administrativas para emisoras con valores inscritos en el Registro Nacional de Valores sujetas a las Supervisión de la CNBV.
  • Facilidades regulatorias a las Casas de Bolsa.
  • Cuentas para menores de edad.
  • Operación de las Fintech sin perjuicio del trámite que están promoviendo.

 

Si bien, de estas facilidades “solo la correspondiente a las cuestiones administrativas para emisoras con valores inscritos en el Registro Nacional de Valores sujetas a las Supervisión de la CNBV compete a las Sofomes en el caso de que sean Entidades Reguladas (y debería incluir a las que cotizan en Bolsa), la que corresponde al sector Fintech tiene importancia para las Sofomes dado el vínculo que tienen éstas con las instituciones de tecnología financiera”, menciona y expone el panorama:

 

“Se encuentran 96 solicitudes en proceso de autorización para las Instituciones de Tecnología Financiera. Una ya se ha autorizado y 80 están en proceso de resolución; 74 se mantienen efectuando operaciones previas y siguen en tanto su proceso de autorización (50 Fondos de Pago Electrónico y 24 Financiamiento Colectivo)”.

 

Quesada Palacios indica que estas medidas han sido tomadas durante la pandemia porque, “a diferencia de otras situaciones provocadas por desastres naturales, como huracanes o temblores, cuyo impacto se da en una región o núcleo definido el cual permite, con relativa facilidad, dimensionar el impacto de la afectación económica y con base en ello, proporcionar la medicina necesaria para paliar en lo posible el impacto, en el caso de pandemia la afectación ha sido mundial, aún está en proceso y no se tiene con detalle el momento de conclusión, por lo que es difícil saber la dimensión del impacto, ya que este se ira computando paulatinamente, en la medida de que ‘despierten’ las carteras de las instituciones financieras, para ver la afectación real, si bien no en el total de la economía, si en aquella parte que esta bancarizada”.

 

Dentro de los temas que el entrevistado no enumeró anteriormente, se encuentra la prórroga que se le dio al sector bancario para que, con una segunda, pueda identificar en sus transacciones los datos biométricos de sus clientes “como una medida de seguridad, la cual corresponde a una regulación emitida hace más de dos años, pero que ha requerido de inversión cuantiosa por parte de los intermediarios, para contar con la tecnología que pueda validar la identidad de sus clientes, por lo que se espera que al cierre de noviembre todas los bancos puedan efectuar dicha validación”.

 

¿Qué oportunidad tienen las Sofomes Reguladas y No reguladas en cuanto al uso de datos biométricos para conocer a sus clientes? La respuesta de da Quesada Palacios es contundente: “Seguridad. Un elemento que a la vez que sirve para mitigar riesgos es un factor de calidad en el servicio que otorgan”.

 

Porque, añade: “Todas estas resoluciones se encuentran emitidas como facilidades administrativas ante la pandemia, y varias de ellas como las que corresponden a Finanzas Abiertas (Open Finance), que permiten registrar a los clientes de una institución de manera remota, seguramente quedarán operando después de la pandemia y marcarán, conjuntamente con las nuevas plataformas tecnológicas como Cloud Computing, Big Data, 5G y aprendizaje automático, los elementos para construir una arquitectura robusta y modular, en la que se pueda ofrecer servicios digitales y en línea, lo que estará marcando el rumbo en los servicios que estaremos viendo en el futuro cercano”.

 

Quesada Palacios acota que, si bien el grueso de las facilidades administrativas son para las Instituciones Financieras Bancarias, para las No Bancarias es importante conocer que sucede en todo el sistema ya que forman parte de él y su participación va en aumento debido a implementación de mejores prácticas ya que es un hecho que la industria tiene que seguir perfeccionando sus esquemas de alertas tempranas, monitoreo y supervisión oportuna, para evitar llegar hasta el último paso, es decir a intervenciones o, incluso, al retiro de la licencia de algunos intermediarios. Además debido a que los cuatros elementos referidos inicialmente (tecnología, regulación, innovación y mercado) están transformando por fuera y  por dentro  a un sistema que no deja de sorprendernos por la interrelación de todos sus participantes.

 

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