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Liquidez es la clave; Sofom, la respuesta

La contingencia sanitaria y la crisis económica derivada de esta ya suma meses y sus efectos se contabilizan en los reportes y se sienten en la población. Para menguarlos es necesario incentivar la planta productiva. Liquidez es la clave para salir adelante.

La economía de los países desarrollados, de los emergentes y subdesarrollados se deteriora. Ya afecta, y seriamente, a países como México que han recortado constantemente su pronóstico de generación de empleo, inversión y, como consecuencia, de crecimiento. La planta productiva se encuentra en un dilema en el que la clave es liquidez.

Según el National Bureau of Economic Research (NBER), una autoridad reconocida en la materia, la recesión es una caída significativa y generalizada del conjunto de la economía (y no solo ubicada en un sector de la actividad). Por lo general, se aprecia en la evolución de las series estadísticas de la producción, el empleo, el ingreso real y otros indicadores.

Como ejemplo pongamos a la industria automotriz que suspendió la producción desde finales de marzo y hasta el 30 de mayo, lo que ocasionó tener un trimestre crítico: las exportaciones de vehículos se desplomaron 90.2% anual en abril, mientras que las ventas en el mercado interno cayeron 64.5%. Relacionada con esta industria está la de autopartes la cual, según la Industria Nacional de Autopartes, en 2019 tuvo un valor de 97,834 millones de dólares; sin embargo, la estimación para este año es de 70,877 millones de dólares, lo que supone una caída de 28% debido a los cierres de plantas. Cabe mencionar que la industria automotriz —que genera una derrama económica en 259 actividades diferentes— se ha posicionado como la segunda más importante dentro de las manufacturas en el país, tan solo por detrás de la industria alimentaria.

Lo que se ha estado viviendo (y padeciendo) es una cada vez más aguda y profunda crisis económica, subestimada en algún momento, pero que hoy requiere soluciones que no necesariamente serán las que se han tomado anteriormente por tres razones concretas:

  • No hay un antecedente de este tipo de crisis económica, la más cercana, la de 2009, no tenía el componente sanitario y tuvo como punto de partida una crisis financiera.
  • Actualmente las instituciones financieras bancarias y no bancarias están sólidas y capitalizadas, por lo que hay una respuesta a las necesidades financieras del sector productivo, además, en México hay nuevos participantes que han demostrado capacidad técnica y de solvencia para atender a la planta productiva (las Sofomes encabezan en grupo).
  • El mundo ya no es el mismo, actualmente está conectado y la transformación digital que se vivía paulatinamente hoy es una necesidad porque está cambiando la forma de interactuar y, en muchos casos, los modelos de negocios.


En la realidad que hoy vivimos son muchos los cambios que vienen en la forma de gestionar, producir, interactuar en las organizaciones y en la sociedad. Pero lo primero que se tiene que hacer, y muy importante, es el convencimiento de que hay que actuar, y decididamente, para frenar el desplome de la actividad económica o, por lo menos, reducir y amortiguar el impacto que tendrá la crisis sobre el empleo y la planta productiva, y que muchos estiman que además de profunda será prolongada.

Las Sofomes de Asofom están conscientes de este capítulo que se está viviendo en el que se ha reconocido que es necesario actuar en todos los frentes y no tan solo en el financiero, porque se requiere instrumentar acciones encaminadas a defender la planta productiva y el empleo, y participar de manera más activa para continuar apoyando con financiamiento.

En ese sentido, en 14 años las Sofomes se han convertido en la alternativa más atractiva para la intermediación financiera; por ejemplo, la cartera de crédito de las Sofomes No Reguladas creció 10% entre septiembre de 2016 y 2017, en tanto que la Sofomes Reguladas lo hicieron en 5.1% porque combinan la moderada regulación operativa con la capacidad de escalar operaciones de manera exponencial y tienen una cartera vencida muy manejable y estable; especialmente las que se dedican a financiar Pymes y proyectos productivos, tienen una cartera vencida controlada  y soportada por reservas de capital suficiente.

En relación a sus fuentes de fondeo,estas se han diversificado porque las Sofomes cuentan con una estructura sólida en cuanto al nivel de institucionalización, por ejemplo, sana capitalización, estados financieros auditados (mínimo tres años), gobierno corporativo consolidado, cumplimiento normativo, manuales y procedimientos documentados, así como un sistema de información crediticia integral.

Su avance en la intermediación financiera, la cartera vencida manejable y la diversificación de sus fuentes de fondeo han convertido a las Sofomes en un excelente vehículo para que las Pymes obtengan liquidez. Además, las Sofomes de Asofom han evolucionado tecnológicamente. Se han sumado a la transformación digital para ofrecer opciones de financiamiento con seguridad, confianza y calidad, características a las que se agrega un menor tiempo de respuesta a una solicitud de financiamiento.

La evolución que han tenido las Sofomes ha sido en beneficio de la figura, del sistema financiero mexicano, así como de las pequeñas y medianas empresas que en las crisis económicas encuentran una opción para continuar con sus operaciones. Las circunstancias que en conjunto limitaban y condicionaban el proceso de reactivación y de expansión de la economía nacional en 2009 son diferentes a las de 2020 que está marcando un verdadero cambio de época en el que las Sofomes están entre las opciones, no solo hacerle frente a la crisis, sino para aprovecharla para cambiar el rumbo a partir de una coyuntura que no tiene antecedente pero si participantes que han aprendido las lecciones.

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