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Cómo aprovechar al cisne negro o ver oportunidades en las crisis

A raíz de la aparición del Covid-19 la teoría del Cisne negro del economista Nassim Nicholas Taleb volvió a ocupar espacios ya que la pandemia fue catalogada como un cisne negro, es decir, como un evento inesperado de gran impacto como lo fueron en su momento la Primera Guerra Mundial, el crack bursátil de 1929 o la caída de 1987, los atentados de las Torres Gemelas, la quiebra  de Lehman Brothers o el Brexit, eventos con importantes consecuencias que han cambiado el rumbo de la historia.

Taleb llamó a su teoría de los cisnes negros porque, hasta la llegada de los primeros exploradores a Australia en el siglo XVII, en Europa se pensaba que todos los cisnes eran blancos, por lo que el descubrimiento de los cisnes con plumas negras fue un hecho que se consideraba altamente improbable, pero sucedió y cambió la percepción que había hasta ese momento sobre esas aves.

La mayoría de quienes hacen alusión a esta teoría la ubican en el ámbito económico para describir a aquellos sucesos que ocurren por sorpresa, que ningún analista había previsto ni tenido en cuenta porque eran improbables y porque, para bien o para mal, terminan teniendo un gran impacto y repercusiones trascendentales por su rareza fuera de las expectativas normales y sus efectos, pero también porque a pesar de su condición de rareza se les atribuye retrospectivamente cierta predictibilidad. Tomando en cuenta estas características podríamos revisar los  análisis que anteceden, incluso libros de historia, y encontrar argumentos de cierta predictibilidad de los sucesos mencionados inicialmente.

Para Taleb, una pequeña cantidad de cisnes negros está en el origen de casi todo lo concerniente a nuestro mundo, desde el éxito de las ideas y las religiones, hasta la dinámica de los acontecimientos históricos y los elementos de nuestra propia vida personal, por lo tanto, también dentro de nuestra vida empresarial. Así es que, según el economista, la vida es el efecto acumulativo de un puñado de impactos importantes.

Para comprobarlo sugiere un ejercicio: “pensar en nuestra propia existencia”. Así pues, en su libro Cisne Negro. El impacto de lo altamente probable (Paidós, 2011) sugiere que hagamos una lista de los sucesos importantes, los cambios tecnológicos y los inventos que han tenido lugar en nuestro entorno desde que nacimos y comprarlos con lo que se esperaba antes de su aparición. “¿Cuántos se produjeron siguiendo un programa? Fijémonos en nuestra propia vida, en la elección de una profesión, por ejemplo, o en cuando conocimos a nuestra pareja, o en el enriquecimiento o empobrecimiento súbitos. ¿Con qué frecuencia ocurrió todo esto según un plan preestablecido?”.

La lógica del cisne negro hace que lo que no sabemos sea más importante que lo que sabemos. Por lo tanto, un siguiente ejercicio es buscar cisnes negros positivos llevando al máximo nuestra exposición a ellos. Taleb argumenta que en algunos ámbitos (descubrimientos científicos, inversiones de capital), lo desconocido puede ofrecer una compensación desproporcionada, ya que se suele perder poco y ganar mucho de un suceso raro. “Contrariamente a lo que se piensa en el ámbito de la ciencia social, casi ningún descubrimiento ni ninguna tecnología destacable surgieron del diseño y la planificación, sino que fueron cisnes negros. La estrategia de los descubridores y emprendedores es confiar menos en la planificación, centrarse al máximo en reconocer las oportunidades cuando se presentan y juguetear con ellas”.

Tomando en cuenta lo anterior, a nivel empresa podríamos hacer el recuento de nuestros cisnes negros y ver qué pasó con ellos, así como analizar las oportunidades que el cisne actual nos puede proporcionar. No es una tarea fácil, pero el resultado puede ser productivo.

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